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domingo, 6 de mayo de 2018

MENSAJE DEL PRESIDENTE HIPÓLITO MEJÍA A LOS PERREMEISTAS Y A TODO EL PUEBLO SOBRE EL CONOCIMIENTO DE LA LEY DE PARTIDOS

MENSAJE DEL PRESIDENTE HIPÓLITO MEJÍA A LOS PERREMEISTAS Y A TODO EL PUEBLO SOBRE EL CONOCIMIENTO DE LA LEY DE PARTIDOS

Hace catorce años que decidí promover la aprobación de normas democráticas que ayuden a superar las traumáticas dificultades por las que atraviesan los partidos en cada una de sus elecciones internas, las cuales dejan como secuela la desunión y, muchas veces, el luto en las familias de los dirigentes y militantes de nuestras organizaciones.

Estoy convencido de que:

a)    ante lo difícil que resulta construir un padrón de afiliados diáfano e incuestionable, lo más conveniente es utilizar el de la JCE, el cual reúne estas dos condiciones;

b)    que ante el hecho de que los miembros de los partidos que organizan sus eventos internos son siempre acusados de parcialidad, lo más conveniente es que estos sean organizados por la Junta Central Electoral, que es un tercero imparcial; y

c)    que para evitar el argumento de la influencia externa en la escogencia de los candidatos, todos los partidos elijan sus candidatos simultáneamente.   

Motivado por estas razones promoví y promulgué, el 15 de agosto de 2004, la Ley 286-04, que estableció el sistema de elecciones primarias mediante el voto universal, directo y secreto. Esta fue la primera iniciativa legislativa que contempló la celebración de primarias simultaneas, con el padrón nacional y organizadas por la Junta Central Electoral.

Más adelante, apoyé plenamente la propuesta de Ley de Partidos Políticos que elaboró una comisión especial encabezada por la Dra. Milagros Ortiz Bosch e integrada por los compañeros Tirso Mejía Ricart, César Sánchez, Héctor Guzmán, Salvador Ramos, Robert Arias, Nelson Estévez y Obispo de los Santos, la cual fue depositada el día 4 de abril de 2013 en el Congreso Nacional, con la anuencia de nuestra alta dirección, después de haber sido sometida a la consulta de las bases del partido.

Como una muestra más de mi apoyo a la propuesta, en fecha 8 de abril de 2013 encabecé, junto a la Dra. Milagros Ortiz Bosch, una comisión de alto nivel de nuestra organización, integrada por Andrés Bautista, Sonia Guzmán, Geanilda Vásquez, y como compromiso familiar e histórico, mis hijos Ramón Hipólito y Carolina, entre otros, para hacerle entrega de la misma al presidente de la República, Lic. Danilo Medina, en su despacho del Palacio Nacional, dentro del marco de un proceso de consulta con los líderes, partidos y organizaciones de la sociedad civil. El presidente Danilo Medina mostró su simpatía con este proyecto.

Es pertinente recordar que de todas las propuestas, el referido anteproyecto era el único que contemplaba, hasta ese momento, la celebración de primarias abiertas, simultáneas y organizadas por la Junta Central Electoral.

Con la única excepción del apoyo a las primarias cerradas en la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas, todas las decisiones importantes adoptadas por la Dirección Ejecutiva de nuestro partido habían sido consensuadas.

Sorpresivamente, en una reunión de la Dirección, convocada sin agenda previa, se tomó la decisión de cambiar la propuesta de las primarias abiertas por la de primarias cerradas, con el propósito de crear la percepción de que se trataba de la decisión definitiva del partido.

Por la importancia que tenía esa decisión para todos los miembros del partido, lo procedente era que se consultara a los dirigentes, de conformidad con el artículo 20 de nuestros Estatutos, el cual dice lo siguiente: “La consulta a los Dirigentes es un mecanismo de consulta democrática, utilizado por la Dirección Ejecutiva, para recoger y establecer la posición de la mayoría de los dirigentes del PARTIDO REVOLUCIONARIO MODERNO (PRM) sobre temas de interés partidario con respecto a los cuales se deban tomar decisiones”.

El irrespeto a la democracia interna, la que buscamos sea garantizada en la Ley de Partidos, fue tal, que la precipitada decisión de la Dirección Ejecutiva no fue presentada, para su ratificación o rechazo, a la Comisión Política del Comité Nacional, que es el máximo organismo ejecutivo del partido.

En ese sentido, el literal “a” del artículo 24 de los Estatutos, que es este organismo el que tiene la atribución de “discutir y aprobar la línea estratégica general y de coyuntura del partido”.

No obstante, se pretende cambiar nueva vez de posición, para apoyar que, en lugar de primarias cerradas, sean los partidos quienes decidan la forma de elegir sus candidatos y directivos, así como que la participación de la JCE en la organización de las elecciones internas partidarias sea potestad de cada una de las organizaciones.

De haberse aprobado de esa manera, en la sesión de la Cámara de Diputados del pasado jueves, los conflictos persistirían en las elecciones internas de nuestros partidos, ya que la modalidad de escogencia de los cargos de elección popular, ya sea con primarias abiertas, cerradas, o en asamblea,  sería impuesta, por quienes controlen en ese momento los organismos que tengan la atribución de decidirla, de acuerdo a su conveniencia coyuntural.

Afortunadamente, eso no ocurrió, gracias a la decisión y a la racionalidad que adoptaron varios legisladores, quienes reclamaron que el proyecto de ley fuera enviado a comisión, para ser mejorado y enriquecido, como se estila.

Como se ha podido comprobar, mi criterio en torno a la modalidad de primarias no está motivado por razones coyunturales, sino por el sano propósito de garantizar el funcionamiento democrático de nuestros partidos.

Ahora estoy mas convencido que nunca de que lo más importante es contar con una buena Ley de Partidos, que contribuya a que nuestras entidades políticas sean más democrática y más transparentes, para que tengan la confianza de la sociedad, lo mismo que una Ley Electoral que permita que la administración electoral organice elecciones equitativas y transparente, que alcancen los mayores niveles de integridad.

Por estas razones, quiero dejar sentado lo siguiente:

1.    Ratificar mi decisión de apoyar la modalidad de primarias abiertas, es decir con el Padrón Nacional de Electores, simultáneas y organizadas por la Junta Central Electoral.

2.    Apoyar que el Proyecto de Ley de Partidos, que cursa en la Cámara de Diputados, sea enviado a comisión para su corrección y mejoría.

3.    Que mientras el Proyecto de Ley de Partidos se encuentre siendo estudiado por la comisión designada al efecto, el Senado de la República conozca el Proyecto de Reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral, para que también sea aprobado en la actual legislatura. 

HIPÓLITO MEJÍA
6 de abril de 2018

sábado, 28 de abril de 2018

Alocucion completa del Pdte. Hipólito Mejia en la III Cumbre Mundial de Regiones Sobre Seguridad y Soberanía Alimentaria “Hambre Cero”



Señoras y señores:

Quiero comenzar agradeciendo la gentil invitación a participar en esta “Tercera Cumbre Mundial de Regiones Sobre Seguridad y Soberanía Alimentaria”, que celebramos en esta hermosa ciudad.

Me entusiasma estar aquí, porque comparto la preocupación de ustedes sobre la necesidad de abordar la búsqueda de soluciones para lograr la seguridad alimentaria, potenciar la agricultura, reducir la pobreza, y, por supuesto, tener éxito en el imperativo de alcanzar el objetivo: “Hambre Cero”.

Particularmente, esta preocupación es esencial en mi vida. Soy campesino y estoy ligado, directamente, a la producción alimentaria, a la investigación agrícola, y al desarrollo rural sostenible.

El diálogo que llevamos a cabo en esta Cumbre resulta fundamental para nuestra región. Esto así porque nos obliga, por un lado, a entender los desafíos que enfrentamos y, por el otro lado, a reflexionar sobre las oportunidades que tenemos para ser exitosos frente a esos desafíos, trabajando juntos.

Demos, para empezar, una mirada al contexto de nuestra región.

En términos poblacionales, América Latina y El Caribe acogen cerca del ocho por ciento de la población mundial. El 80 por ciento de nuestra gente vive en las ciudades.

Los datos disponibles señalan un incremento del hambre en nuestra región. En efecto, se estima que, para el año 2016, el total de la población hambrienta aumentó en más de dos millones, lo que significa que más de 40 millones de personas no logran satisfacer sus necesidades alimenticias.

Paradójicamente, la creciente obesidad se ha convertido en un factor de riesgo para la salud de segmentos importantes de la población regional.

En relación con nuestras actividades económicas, se ha proyectado que habrá un crecimiento promedio de 2 por ciento en este año en la región. Para el próximo año, se estima que ese crecimiento será de 2.8 por ciento.

Debemos destacar que, en ese pujante crecimiento regional, la agricultura ha jugado un papel relevante. Por ello, organismos calificados afirman que más de la mitad de las exportaciones de nuestra región son agroalimentarias.

Hoy, la agricultura representa una parte importante del Producto Bruto Interno de la región. Igualmente, una parte significativa de nuestra población económicamente activa está directamente vinculada a la agropecuaria.

Obviamente, dentro de la economía regional existen importantes asimetrías. En efecto, tenemos desde países que son grandes productores de bienes agropecuarios, hasta países isleños donde la agricultura no es una actividad económica fundamental.

A pesar de esas diferencias, la región en su conjunto enfrenta el desafío común de incrementar no solo su capacidad de producción de bienes agropecuarios, sino también el consumo de alimentos por parte de su población.

El hambre y la malnutrición que sufre mucha de nuestra gente, están directamente vinculadas al insuficiente acceso a bienes alimenticios que tienen los menos privilegiados.

Entre las causas estructurales de ese mal social debemos destacar el desempleo, la precariedad del ingreso, las distorsiones en el mercado y la ausencia de políticas públicas que prioricen el bienestar de los pobladores rurales y urbanos más pobres, entre otras causas.

Por tanto, resulta necesario dar una mirada crítica a lo que ocurre en nuestro mundo rural para, a partir de esa reflexión, responder a una pregunta inaplazable, a saber:

¿Cómo podemos alcanzar la seguridad alimentaria de nuestra región?

Nuestra seguridad alimentaria está directamente vinculada a la capacidad de producir más bienes alimenticios, mejorar el poder adquisitivo y elevar el ingreso mediante la generación de empleos de calidad.

La reducción de la pobreza y la eliminación del hambre son inseparables de todo lo anterior. En efecto, como muestran estudios recientes, cerca del 47 por ciento de la población rural de América Latina y El Caribe es pobre y 29 por ciento vive en la indigencia.

Consecuentemente, lo primero que debemos hacer es situar el mundo rural en un lugar prioritario de nuestra agenda de desarrollo sostenible.

Es obvio que, sin desarrollar el mundo rural, será imposible eliminar el hambre y la malnutrición, que es un objetivo crucial del Desarrollo Sostenible proyectado por las Naciones Unidas para el año 2030. Lo mismo es válido para alcanzar otros objetivos, especialmente la reducción de la pobreza, la desigualdad y la exclusión social.

Así como hay asimetrías en nuestras economías, existen también contrastes  en los niveles de desarrollo de nuestro mundo rural.

Muchos  de nuestros países tienen una agricultura dual. Por un lado, están los productores que usan tecnología de punta y tienen una alta rentabilidad. Muchos de esos agricultores trabajan en grandes unidades productivas. La mayor parte de nuestras exportaciones agrícolas es posible por la eficiencia de este sector.

Por el otro lado, están los productores más tradicionales, que descansan, más que en el uso de tecnología moderna, en la mano de obra familiar. Un elevado número de ellos trabaja unidades agrícolas medianas o pequeñas. Parte de su producción se usa para el auto consumo.

Obviamente, esa dualidad no excluye la existencia de numerosas combinaciones en los sistemas agrícolas de cada país, donde se articulan las prácticas tradicionales y la tecnología de producción más moderna.

Cabe destacar, sin embargo, que los productores agrícolas son mucho más que agentes económicos vinculados al Estado. Ellos son, también, ciudadanos con derechos sociales, culturales, de género, étnicos, y políticos, entre otros.
En muchos de nuestros países, la ruralidad es inseparable de los derechos y proyectos de los pobladores indígenas. También debemos destacar el significativo rol de la mujer rural en la agricultura de nuestros países.

Ese contexto plural y diverso demanda, en segundo lugar, entender que la agricultura comienza con la relación entre los productores y la tierra. Ese vínculo está mediado por la cultura y la tecnología.

Igualmente, debemos entender que el sector agrícola está estructuralmente relacionado con los demás sectores productivos.

Consecuentemente, nuestra seguridad alimentaria está directamente vinculada a la capacidad para formular políticas públicas que articulen los intereses específicos de los productores, el uso adecuado y la preservación del medio ambiente (especialmente el suelo y el agua), los paquetes tecnológicos más adecuados para lograr la mayor productividad posible, y el funcionamiento de los mercados nacionales, regionales, e internacionales.

Es realista esperar que, como resultado de esa articulación multidimensional, estemos en capacidad de producir más bienes alimenticios. De esa manera, estaremos mejor preparados para satisfacer la demanda interna, asegurar la  alimentación de nuestra población, incrementar las exportaciones, generar divisas, financiar la inversión social, y fortalecer la capacidad de importar los bienes alimenticios que no podemos producir de manera competitiva.

Desde esa perspectiva, la seguridad alimentaria que necesitamos no es sinónimo de autosuficiencia rígida. Más bien, es el resultado de un equilibrio flexible entre la producción, el consumo interno, las exportaciones, y las importaciones. El aprovechamiento de nuestras ventajas comparativas y competitivas es un componente vital de esa visión integral de la seguridad alimentaria.

Obviamente, para hacer realidad ese ambicioso proyecto, la agricultura debe ser sostenible.

La pregunta lógica, por tanto, es:

¿Cómo hacer sostenible nuestra agricultura?

En términos prácticos,  es pertinente entender las especificidades de la agricultura como actividad económica, tanto en su versión empresarial como en su modalidad de subsistencia.

Para empezar, la agricultura es una actividad muy riesgosa.

Su éxito depende, en gran medida, de la capacidad de los productores para enfrentar riesgos naturales, inducidos o no, así como riesgos biológicos, climáticos, geológicos y sociales, entre otros.

Los riesgos económicos, especialmente la caída de los precios, son de tanta importancia como los riesgos naturales.

Ambas dimensiones de riesgos, obviamente, debemos situarlas en el contexto de la globalización de la cual somos parte.

En efecto, estudiosos del tema llaman la atención sobre la relativa vulnerabilidad de América Latina y El Caribe en el contexto mundial.

Se estima que la región ya está siendo impactada por cuatro choques externos que merecen nuestra atención. Esos choques externos son: el cambio climático, la revolución digital, la presión internacional contra la desigualdad y la contra la corrupción, y, por último, las tensiones de naturaleza política.

En nuestra opinión, esos choques externos tienen un impacto directo sobre la agricultura. Baste decir que, como resultado del cambio climático global, están ocurriendo alteraciones importantes en los patrones tradicionales de lluvias, sequías, huracanes, e incendios forestales, entre otros fenómenos naturales. Todo esto está deteriorando la calidad de los suelos y el agua, los cuales son recursos esenciales para la producción agrícola, pecuaria, piscícola y forestal.

Tanto en la modalidad empresarial como en la subsistencia, la agricultura puede y deber buscar la sostenibilidad y la rentabilidad, así como la eficiencia en la producción, en el manejo post cosecha, en la transformación agroindustrial, en la comercialización, y, finalmente, en el consumo.

El modelo de agricultura sostenible que, en mi opinión, debe adoptar América Latina y El Caribe, consiste en lo siguiente:

En primer lugar, necesitamos capacitar a nuestros profesionales y productores agrícolas. Tener recursos humanos calificados es vital para la sostenibilidad agrícola.

Igualmente, es indispensable dedicar recursos suficientes para la investigación.

Esa investigación nos permitirá disponer de paquetes tecnológicos que sirvan para incrementar la productividad. Lograr la inocuidad de los productos, a fin de proteger la salud humana, debe ser un objetivo de la investigación agrícola.

En segundo lugar, debemos crear las condiciones que aseguren la rentabilidad para los productores.

Eso significa prestar atención a los costos de producción, al comportamiento del mercado, a las expectativas de los consumidores nacionales y extranjeros, al financiamiento oportuno y, en tanto que sea posible, al seguro agrícola.

En tercer lugar, este modelo debe prestar especial atención al mejoramiento de la infraestructura vinculada a la agricultura.

Eso significa, de forma prioritaria, mejorar los sistemas de riego, cosecha, transporte y almacenamiento. Todo esto debe acompañarse del aprovechamiento de los recursos de las tecnologías de la información y la comunicación, conocidas con las TICS.

Por último, el modelo debe fortalecer la agroindustria.

Esto es así porque, la agroindustria tiene la capacidad de agregar valor a los bienes de origen agropecuario, ya sea mediante la transformación en nuevos productos, mediante la conservación en ambientes controlados, o mediante el empaque para mejorar la presentación.

La aplicación exitosa de este modelo de sostenibilidad agrícola serviría para potenciar el desarrollo rural. Eso tendría un impacto directo en la reducción de la pobreza y en la eliminación del hambre en nuestra región.

Esta afirmación se fundamenta en los criterios siguientes:

Está suficientemente demostrado que existe una relación causal entre la oportunidad de obtener trabajo y/o empleo, y la posibilidad de salir de la pobreza.

También sabemos que la creación de oportunidades para los sectores más vulnerables, es decir, comunidades indígenas, jóvenes, mujeres, envejecientes y otros, abre espacios de inclusión social y reduce la vulnerabilidad.

La evidencia demuestra que la pobreza rural, expresada en la falta de oportunidad para tener ingreso mediante el trabajo propio o el empleo, es la causa de un fenómeno explosivo: la migración del campo a la ciudad.

¿De dónde vienen nuestros pobres urbanos?

Digámoslo sin ambigüedades: nuestros pobres urbanos han sido gestados por la pobreza rural.

Consecuentemente, como hemos dicho, la lucha contra la pobreza y el hambre incluye el mejoramiento sustantivo de la calidad de vida en las zonas rurales. Así, estaríamos atacando el mal en sus raíces.

Por todo lo anterior, me permito aprovechar esta oportunidad que se me brinda para hacer las siguientes propuestas:

Primero, propongo que retomemos el paradigma del Desarrollo Rural Integrado. Es decir, que no debemos limitarnos a mejorar la calidad de la agricultura, sin tomar en cuenta el mejoramiento sustancial de la calidad de vida de la población rural.

En ese sentido, es indispensable elaborar y ejecutar planes y proyectos en las áreas de vivienda, salud, educación, agua potable, electricidad y acceso a la información, en las comunidades rurales.

En segundo lugar, propongo aumentar la inversión, tanto del sector público como del sector privado, para apoyar la investigación, la capacitación, y la transferencia tecnológica en todo el sector agrícola.

Este esfuerzo tendría mayor impacto en la medida en seamos capaces de divulgar e intercambiar los resultados de cada país, para beneficio de toda la región.

En tercer lugar, propongo fortalecer el sector agroindustrial. Está demostrado que la agroindustria, además de crear valor agregado y generar empleo en la zona rural, diversifica y mejora la oferta de bienes alimenticios. Asimismo, muchos de esos productos procesados fortalecen nuestras exportaciones regionales e internacionales.

En cuarto lugar,  propongo dar un apoyo especial a las micro, pequeñas y medianas empresas, mejor conocidas como las mypymes.

Lo mismo propongo para las cooperativas rurales.

Esa articulación de las mypymes con las cooperativas serviría para sembrar en los territorios rurales, en comunidades concretas, la idea del desarrollo rural integrado.

El consenso entre los gobiernos locales y el gobierno central es parte inherente de esa articulación.

El fortalecimiento del sentido de ciudadanía en los pobladores rurales sería un resultado tangible de esa iniciativa.

La quinta propuesta que hago consiste en apoyar el turismo rural. El ejemplo de muchos países, dentro y fuera de nuestra región, demuestra que las zonas rurales tienen atractivos naturales para los turistas nacionales y extranjeros.

La creación de empresas turísticas en manos de la población rural serviría para generar empleos, aumentar la producción agrícola y mejorar el ingreso.

En concreto, el turismo rural potencia la economía familiar en tanto que abre mercados para la producción agrícola local, la artesanía y la hotelería.  Al mismo tiempo, reconoce el valor de la cultura autóctona, lo que también fortalece el espirito de ciudadanía y el sentido de pertenencia.

En sexto lugar, propongo que nuestros organismos regionales de integración, en un tiempo razonablemente corto, se aboquen a desmontar los obstáculos que impiden el flujo de nuestras exportaciones, incluyendo la estandarización de aranceles y la reglamentación fitosanitaria.

Asimismo, esos organismos regionales deben elaborar políticas y mecanismos que regulen la entrada a cada país de aquellos inmigrantes que buscan trabajo en el sector agrícola.

Estas seis propuestas, para que funcionen de manera coherente, requieren de políticas públicas que consensuen las agendas del sector público, del sector privado, y de la sociedad civil organizada para cada uno de los temas que acabo de plantear.

El fortalecimiento de las instituciones, especialmente las del sector agropecuario, es una condición necesaria para lograr esa coherencia, tanto en cada país como en toda nuestra región.

Amigos todos:

Lo que acabo de compartir con ustedes descansa en mi convicción de que América Latina y El Caribe tienen una excelente oportunidad de aprovechar sus ventajas comparativas para potenciar su desarrollo integral.

Quiero insistir, para concluir, que ese desarrollo impostergable no debe limitarse al crecimiento económico. Hemos sido buenos creciendo, pero no podemos decir lo mismo en cuanto a nuestra capacidad para distribuir los frutos de ese crecimiento.

El resultado de esa deficiencia nuestra es la prevalencia de la pobreza, del hambre, y de la desnutrición.

No permitamos que eso siga ocurriendo.

Muchas gracias.

Hipólito Mejía

Cuenca, Ecuador.
Abril 28 de 2018


viernes, 27 de abril de 2018

Hipólito Mejía en la III Cumbre Mundial Hambre Cero

Hipólito Mejía en la III Cumbre Mundial Hambre Cero

Encuentros del Pdte. Mejía en la III Cumbre Mundial de Regiones Sobre Seguridad y Soberanía Alimentaria “Hambre Cero”

Acompañado de Assane Diop Presidente del Consejo Departamental de Koungheul en Senegal, Mr. Aloiu Sall Director de Proyectos del Condado de Koungheul, Senegal y Fausto Liz en la Recepción de Bienvenida a la Cumbre @HambreCeroEc en Cuenca, Ecuador #HambreCero #CeroHambre #CumbreHambreCero



Acompañado de Fausto Liz, Rafael Melo Embajador Dominicano en Ecuador y Olga Bonilla 1ra Secretaria de la Embajada Dominicana en Ecuador. @HambreCeroEc #HambreCero #CeroHambre #CumbreHambreCero



Acompañado de Diego Dután de Cooperación Internacional en la Provincia de Azuay. @HambreCeroEc #HambreCero #CeroHambre #CumbreHambreCero

jueves, 26 de abril de 2018

III Cumbre Mundial de Regiones Sobre Seguridad y Soberanía Alimentaria “Hambre Cero”


la III Cumbre Mundial de Regiones Sobre Seguridad y Soberanía Alimentaria “Hambre Cero” estaremos exponiendo sobre Seguridad Alimentaria, Agricultura Sostenible y Lucha Contra la Pobreza.
Hipólito Mejía, Expresidente de la República Dominicana

lunes, 16 de abril de 2018

Segunda charla sobre mi trayectoria en el sector privado y la importancia de la tecnología agrícola para el desarrollo del campo dominicano

Segunda charla sobre mi trayectoria en el sector privado y la importancia de la tecnología agrícola para el desarrollo del campo dominicano

 

lunes, 8 de enero de 2018

Hipólito Mejía sugiere aplicación correcta de Leyes de migración y una mayor atención del Estado a la Frontera para detener Migración Haitiana.




Hipólito Mejía sugiere aplicación correcta de Leyes de migración y una mayor atención del Estado a la Frontera para detener Migración Haitiana.

Acusa al PLD de generalizar sistema de corrupción en el Estado.

El expresidente de la República, Hipólito Mejía, dijo que para detener la gran corrupción que afecta a la sociedad dominicana amerita una gran voluntad política de las autoridades, así como de la participación de los distintos sectores sociales: empresarios, organizaciones sociales, agrupaciones políticas, ciudadanos independientes, productores en general, que actúen con sinceridad en la dirección de eliminar dicho flagelo de las instituciones del Estado.

Considera que la corrupción ha hecho metástasis en todos los órganos de la sociedad, lacerando la eficacia de las instituciones, afectando que el crecimiento económico del país, se convierta en desarrollo real de los dominicanos, en un real mejoramiento de las condiciones de vida de la mayoría, así como la reducción de los niveles de pobreza, que cada día es mayor, entre otros factores, marcado por la mala distribución de la inversión en el país.

Al participar como invitado al programa “Sin medias tintas” que producen los jóvenes periodistas Ramón Baldeyaque, Héctor Gómez y Cesar Sánchez, por el canal 6, los sábados a las 2:00 de la tarde, el ex mandatario aseguró que el PLD ha defraudado al pueblo dominicano, desde el gobierno, principalmente a mucha gente joven y decente que confió en esa organización, bajo las orientaciones del profesor Juan Bosch.

Calificó que los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) son los principales responsables de la generalización de la corrupción, con la aplicación de lo que denominó “un gran y agresivo plan político” iniciado en el 2004, de controlar todos los poderes del Estado, especialmente la Justicia, para garantizar la impunidad general que vive la sociedad hoy y así proteger a sus principales dirigentes involucrados en el enriquecimiento ilícito.  

Sobre la Migración.

En cuanto al fenómeno de la alta migración de extranjeros ilegales en el país, Mejía reiteró que además de una correcta, transparencia y rápida aplicación de las leyes migratorias, se necesita tomar la frontera con Haití como el lugar donde físicamente inicia la patria.

“El gobierno tiene aumentar la seguridad a los dominicanos que se queden viviendo en la zona fronteriza y para ello es muy necesario promover el desarrollo económico y social de las familias dominicanas en la frontera, garantizando la inversión en los pueblos fronterizos, auspiciando una población dominicana en la zona que lleve el orgullo de ser dominicano y defienda cultural y económicamente la dominicanidad allí”. Dijo.

Para mí, la patria inicia en la frontera con Haití, por eso promoví las leyes de desarrollo fronterizo en mi gestión, nombré autoridades civiles y militares nativos de esos pueblos, a quienes les preocupaba el destino de su gente y luchaban por la integridad y el crecimiento de la zona.” Agregó

Dijo además “El país tienen un presidente, inclusive que es de la zona, el cual ha dado más brinco que llevar soluciones al sur y a la frontera”

Al mismo tiempo se quejó de que los líderes comunitarios y políticos actuales de los pueblos del Sur y de la frontera no unifiquen y dinamicen sus esfuerzos como antes para lograr del Estado una mayor atención a las necesidades de sus demarcaciones y sus respectivas poblaciones.

Razones motivan sus aspiraciones:

Al responder el cuestionamiento de por qué aspira a la presidencia nuevamente, dijo “ Estos problemas de la enorme corrupción que vive el país,  de la no priorización en la inversión en los sectores productivos, el crecimiento irresponsable de la deuda pública,  motivan a que aspire a  conducir, ahora con mayor experiencia, un país que merece que lo gobiernen con mayor sensibilidad, transparencia, carácter y más atención y prioridad a la familias que trabajan, a una juventud cuyas expectativas se desvanecen, dedicarle voluntad para enfrentar la impunidad”

Por eso “Estoy decidido echar el pleito por la democracia y Contra la corrupción”.

Resaltó que en cuanto a la Inseguridad que vive el país se necesita fortalecer las funciones de las instituciones y afirma que existe debilidad en enfrentamiento a la delincuencia.

Dijo “no se puede permitir que asesinen policías como si fueran huérfanos, mostrando que no hay respeto a la dignidad de los uniformados y su importante rol en la garantía de la seguridad ciudadana. Cuando fui presidente dejé mi impronta en ese sentido, demostré que la Ley era para todos, asumí con responsabilidad mi función.

Manifestó que para enfrentar los problemas nacionales hay que tener carácter, vocación de servicio y de trabajo, ser consecuencia de los principios.

Dijo que ha dado demostración de que es un conciliador, que valora la participación de todos los sectores en la conducción de la Nación, sea desde el gobierno como desde fuera del mismo. Creo en el gran aporte, regulado de los sectores productivos, empresarios responsables, para ello he demostrado el despojo del ego. Creo que todos tienen algún nivel de razones en sus criterios.

“He mantenido mi posición de siempre. He sido leal al pensamiento y la historia de José Francisco Peña Gómez y de Antonio Guzmán, dos extraordinarios seres humanos que me orientaron en la política. Tengo sentido de la lealtad. Jamás traiciono. Estoy preparado para la política. Decir la verdad se paga, pero no le temo. La gente sabe que no oculto mi verdad. Que no miento”

“Soy un padre de familia y veo la sociedad como una familia grande. Mi fortaleza es la rectitud personal y familiar”.